Valeria Gordillo es chofer de larga distancia en la empresa Transporte Andreu. Su historia es un testimonio de superación, pasando de ser maestra de primaria a conducir camiones de gran porte para sustentar a su familia.
Los inicios y la enseñanza del oficio
¿Cómo empezó tu historia con el camión?: Empecé moviendo el camión en la cosecha para ayudar a mi marido, que era camionero. Él me decía: “mientras yo hago una ficha, vos mové el camión un poquito para adelante y para atrás”. Luego lo acompañaba en las vacaciones con los chicos; él repartía combustible y, como eran muchos viajes, yo lo ayudaba a manejar por la noche.
¿Sentiste miedo en esos primeros momentos al volante?: No, porque un día se quedó dormido en mi hombro y me iba guiando. Me decía que mirara los espejos y que no me saliera de la línea. Así empecé a pasar los cambios y, cuando quise ver, ya estaba manejando sola.
El cambio de profesión
Siendo maestra, ¿qué te llevó a elegir este oficio definitivamente?: Siempre me gustó manejar y viajar, pero pesó mucho la situación económica. Como maestra no ganaba lo mismo que un chofer y mi hija tenía que empezar la universidad; necesitaba un buen sustento.
¿Ejerciste mucho tiempo como docente? : Ejercí durante trece años. Soy profesora de educación primaria habilitada en ocho modalidades. Pienso que volvería a enseñar cuando ya no me den los pies para subir los estribos del camión, porque amo a los niños. A veces, incluso ahora, les explico fracciones a compañeros camioneros que no terminaron la primaria.
¿Qué te impulsó o te llevó a elegir este oficio?: Que siempre me gustó manejar el camión, viajar. También la situación económica, porque de maestra no ganaba lo mismo que ganaba un chofer. Y mi hija tenía que empezar la universidad. Entonces necesitaba un buen sustento económico.
Los desafíos en la ruta
¿Recordás tu primer viaje profesional?: Fue en un Renault 380 para Transporte Marabelli. Me quedé “colgada” en el Tabolango y tenía un montón de turistas atrás. Me tiritaba tanto la pierna que quise abandonar y dejar el camión ahí mismo. Pero pensé en mis hijos y en que ellos confiaban en mí, así que puse primera y seguí.
¿Cómo fue el proceso de conseguir trabajo y sacar el carnet siendo mujer?: Fue difícil. En el sindicato, Ariel Mortaloni me desafió a que me subiera yo al camión si tanto reclamaba por mi marido. Me saqué el carnet profesional y el de cargas peligrosas porque soñaba con entrar a YPF.
Sin embargo, me tomó ocho años que se me abrieran las puertas. En las empresas no me creían que sabía manejar por ser mujer. Hasta que un día me llamó Jorge Santiago para decirme que en Andreu necesitaban una mujer para representar a Quilmes, me llamó Jorge Santiago. Me dice: “Valeria, ¿estás despierta? En Andreu necesitan una mujer”.
¿Qué sentís hoy cuando estás manejando?: Felicidad y gratitud por estar donde siempre quise estar. Es un sueño logrado. Ese momento de soledad en la ruta… felicidad.
¿Cuáles fueron los principales desafíos que enfrentaste como mujer en este ámbito?
Los mayores desafíos fueron probarme a mí misma que sí podía y probarle a mis compañeros que sí se podía. Pero me tratan bien, siempre con respeto y admiración. En todos los lugares hay mucho respeto. Me ofrecen el baño de las oficinas porque a veces los de los choferes están deteriorados y me dicen: “no, a ese baño no entres vos”.
¿Hubo algún momento en que pensaste abandonar?: No, nunca quise abandonar. Siempre tengo una persona que me dice “vos podes”. Y el gran empuje que tengo son mis hijos.
¿Qué importancia tiene para vos que el sindicato promueva la participación de las mujeres?: Una gran importancia. Porque no seríamos visibles tal vez sin el sindicato. Son los únicos que saben cuántas choferes hay y cuál es la necesidad de cada una. Nos representan, nos ayudan, nos acompañan. Si estamos en este lugar no es porque nos encantó subirnos a un camión por capricho, es porque tenemos una historia de lucha, de decir: “bueno, traigo atrás a mis hijos, traigo a mi familia o la necesidad de salir adelante”.
¿Cómo es el trato con tus colegas varones?: Me tratan con mucho respeto y admiración.
A veces los lugares no están preparados para mujeres y los baños de choferes están deteriorados, entonces me ofrecen pasar al baño de las oficinas.
Es importante que el sindicato nos dé visibilidad, porque somos mujeres con historias de lucha que salimos adelante por nuestra familia.
¿Qué mensaje te gustaría dejar a las chicas que sueñan con ser choferes?: El mensaje es que todo se puede mientras tengamos la fuerza de voluntad. Es 80% voluntad y 20% inteligencia. Todas las mujeres podemos lograr lo que nos propongamos. Podes estudiar con hijos, yo lo hice. Podes ir a cosechar con hijos, podes subirte a un camión. Podes hacer lo que quieras, no hay límite. La mujer que dice que no puede trabajar porque tiene hijos, se está poniendo una limitante.






